El comprender originario del parágrafo 32 de Ser y tiempo. Estructura existencial del Dasein frente a las ciencias del espíritu
Mercedes Hortensia Reza Torres
6/12/202610 min read


El parágrafo 32 Comprender e interpretación de Ser y tiempo (Heidegger, 2023, pág. 167) revela uno de los aspectos centrales de la hermenéutica ontológica de Martín Heidegger en torno al problema del comprender. Heidegger contraviene la concepción heredada de la tradición epistemológica, así como la postura de las ciencias del espíritu, conforme a la cual el comprender se estima exclusivamente como un método orientado a la percepción de significados históricos. En lugar de eso, afirma que el comprender es una estructura ontológica del Dasein, es decir, el modo en que el ser humano existe proyectándose hacia las posibilidades (Heidegger, 2023, pág. 167).
Mercedes Hortensia Reza Torres
Estudiante de la Licenciatura en Filosofía de la Universidad Autónoma de Chihuahua
En este párrafo se expone la noción conforme la cual el comprender originario Verstehen[1], no como un acto psicológico ni una facultad cognitiva, sino como una estructura sustancial del ser del Dasein. Dicho desplazamiento reviste de carácter radical frente a la concepción tradicional sostenida por las ciencias del espíritu, entendidas según su definición por Wilhelm Dilthey; son aquellas que estudian la realidad histórico-social y se distinguen de las ciencias naturales por su objeto de estudio y su método (Dilthey, 1949, pág. 13). En otros términos, Dilthey afirma que la naturaleza se explica, pero la vida humana y sus instituciones se comprenden. Ahí radica la diferencia esencial entre las ciencias del espíritu y las ciencias naturales. Mientras que para Heidegger el comprender es un rasgo ontológico previo que condiciona toda posibilidad de conocer, interpretar y explicar. Confrontar el comprender originario del parágrafo 32 con la comprensión metodológica de Dilthey permite aclarar un punto decisivo; la hermenéutica no nace del método, sino del ser mismo del intérprete.
El objeto de este comentario es demostrar por qué la comprensión desarrollada de Martín Heidegger constituye la condición de posibilidad de toda interpretación científica e histórica, así como evidenciar que dicho desplazamiento conceptual obliga a relectura crítica del propósito atribuido a ciencias del espíritu.
La parte toral de este comentario es precisa: el comprender originario configura una capacidad existencial previa a cualquier formulación metodológica, mientras que particularmente desde la perspectiva de las ciencias del espíritu de Wilhelm Dilthey, se limitan a tematizar a tematizar un nivel derivado de dicho comprender. Es consecuencia, únicamente a partir del análisis heideggeriano resulta posible explicar de manera adecuada la posibilidad misma de la comprensión histórica.
I. Contexto ontológico del parágrafo 32
Para comprender e interpretar la analítica del Dasein hay que adentrarse al parágrafo 32 que se encuentra en la primera sección de Ser y tiempo. Su función es determinar el sentido ontológico del comprender y mostrar que la interpretación no es un acto cognitivo ni un método, sino un modo derivado del ser del Dasein. Heidegger busca liberarse de toda visión psicológica epistemológica de la comprensión para posicionarla en el plano originario de la existencia.
Heidegger parte del hecho de que el Dasein es ser-posible, es un ente que no está terminado, sino abierto a proyectos. Por esta razón, el comprender no es un conocimiento, sino la forma en que el Dasein se abre a las posibilidades: Dado que, en virtud su sentido existencial, el comprender es el poder-ser del Dasein mismo, los supuestos ontológicos del conocimiento histórico, trascienden fundamentalmente la idea del rigor de las ciencias más exactas. (Heidegger, 2023, pág. 172) la comprensión es constitutiva de ser-en-el-mundo. No se añade a la existencia; la posibilita.
El parágrafo 32 profundiza la estructura de comprender como proyecto y afirma que comprender significa proyectarse. El Dasein se comprende desde las posibilidades en las que ya está arrojado. Esta comprensión no es teórica, es práctica, es vital y es anticipadora. (Heidegger, 2023, pág. 170). El mismo parágrafo Heidegger desarticula la idea de que la interpretación sea un método externo. La interpretación no inicia la comprensión; la despliega. Es la explicación de aquello que el Dasein ya comprende tácitamente en su estar-en-el-mundo. En ese sentido Heidegger toma distancia de toda psicología y de toda epistemología del comprender. Las ciencias del espíritu buscan comprender objetos históricos; Heidegger busca mostrar el comprender como apertura ontológica previa a todo objeto. (Heidegger, 2023, pág. 171).
Ya puede advertirse que este parágrafo es la clave que determina la hermenéutica ontológica, no metodológica. Antes de la interpretación científica, el Dasein ya está comprendiendo su mundo, porque solo desde el comprender el ente abre un horizonte de significatividad y porque todo comprender es un comprender-se.
II. El comprender originario
Al señalar que el comprender propio de las ciencias del espíritu, que se diferencia de explicar que caracteriza a las ciencias de la naturaleza haya su fundamento en el comprender originario que es precisamente el existencial del Dasein. (Santiesteban, 2016, pág. 71). La distinción clásica entre comprender y explicar alcanza intensidad cuando se coloca bajo la luz de la analítica existencial. Como señala Luis César Santesteban, el comprender propio de las ciencias del espíritu que Dilthey concibió como el método adecuado para captar el sentido de las expresiones de vida encuentra su verdadero fundamento no en una técnica hermenéutica, sino en el comprender originario que constituye existencialmente al Dasein. Heidegger demuestra en parágrafo 32 de su obra Ser y tiempo que comprender no es una operación cognitiva, sino un modo de ser: el Dasein se proyecta siempre ya en un mundo significativo y, por ello, está estructuralmente abierto al sentido antes de cualquier reflexión teórica. En consecuencia, la comprensión que ejercen las ciencias del espíritu no es autónoma ni metodológicamente autosuficiente; depende ontológicamente de la apertura originaria del ser humano al mundo. Esto implica que toda investigación hermenéutica se apoya en una condición más radical que ella misma: la estructura existencial de ser-en-el-mundo que hace posible la captación de sentido. Tal desplazamiento ontológico permite reconocer que las ciencias del espíritu no “generan” la comprensión, sino que la presuponen, y que su legitimidad científica se sostiene en aquello que el Dasein ya es antes de toda ciencia.
La comprensión no se concibe como un acontecimiento psicológico que tiene lugar en la mente, sino que representa un modo de ser en el mundo, un existenciario del Dasein. No obstante, en otras ocasiones realizamos un ejercicio explícito de comprensión. En este caso llevamos a cabo una modalidad de comprensión que Heidegger llama interpretación. La interpretación es una explicación de lo dado en la comprensión primaria del mundo. La comprensión es global, la interpretación es local. En este sentido, nos encontramos en dos niveles: el nivel automático de la comprensión primaria y el nivel temático de la interpretación. La comprensión primaria del mundo precede y condiciona la interpretación, mientras que la interpretación presupone la comprensión.
Ahora bien, ¿Qué momentos constituyen la interpretación? Lo son la pre-adquisición haber previo, la pre-visión manera previa de ver y la pre-concepción manera previa de entender. (Heidegger, 2023, pág. 169) Cada uno de estos elementos estructurales forman parte de la pre-esctructura la de comprensión, en otras palabras, es constitutivo del horizonte de pre compresión en que ya siempre se mueve el Dasein.
Dicho de otra manera: 1) El haber-previo designa el horizonte del sentido previamente adquirido en cada caso y no cuestionando que posibilita una primera comprensión del contexto en que van saliendo al encuentro cosas, personas, situaciones, así como una comprensión inmediata de esos mismos entes. 2) la manera previa de ver fija la dirección que toma la interpretación, es decir, señala la perspectiva desde la cual s colocan en cada caso los entes y las personas que comparecen en nuestro trato con el mundo y 3) La manera previa de entender es el repertorio conceptual en que cada caso tenemos a nuestro alcance y que inicialmente guía y posibilita toda interpretación, esto es, asume la función de articular y expresar las palabras lo que ya se tiene y lo que ya se ve. (Escudero J. A., 2016, pág. 278).
III. Las ciencias del espíritu y su noción de comprensión
La noción de comprensión desarrollada por las ciencias del espíritu forma parte de un momento decisivo en la configuración moderna de la hermenéutica. En Dilthey, la comprensión es el método fundamental mediante el cual accedemos al mundo histórico, expresivo y vivido del ser humano. Para él, todos los productos espirituales, acciones, obras, instituciones, textos poseen un carácter expresivo que exige ser reconstruido desde dentro, a partir de la experiencia de vida que los ha originado. De ahí que afirme: Comprendemos la vida únicamente desde la vida misma (Dilthey, 1949, pág. 29). Esta orientación fundamenta un enfoque metodológico que busca captar la estructura de sentido inscrita en las vivencias ajenas, asumiendo que ese sentido es accesible mediante una adecuada reconstrucción histórica y psicológica.
No obstante, esta perspectiva pese a su relevancia fundacional permanece anclada en una concepción representacional del sujeto. El comprender se piensa todavía como una operación cognitiva mediante la cual un sujeto interpreta objetos culturales que poseen un significado fijo. En este punto, la hermenéutica existencial de Heidegger transforma radicalmente el horizonte. En el parágrafo 32 de Ser y tiempo, sostiene que la comprensión no es una facultad ni un método, sino una estructura ontológica del Dasein. Comprender significa que el ser humano está siempre ya arrojado en un mundo donde las cosas le aparecen en función de posibilidades de ser. Así, comprender es existir en modo proyectivo (Heidegger, 2023, pág. 163) del parágrafo 31, es un modo de abrir mundo y de abrirse a sí mismo en él. De este modo, Heidegger desplaza el problema desde la epistemología hacia la ontología.
Esta transformación obliga a releer las ciencias del espíritu desde una base distinta. La hermenéutica ya no puede considerarse un conjunto de reglas metodológicas; más bien, está fundada en la estructura previa de apertura al sentido que caracteriza al Dasein. Heidegger no niega la validez de las ciencias del espíritu; las reconduce a su fundamento existencial: antes de explicar un texto, una obra o un acontecimiento histórico, el intérprete ya se encuentra en un mundo de sentido en el que estos fenómenos aparecen. Y esto significa que la comprensión histórica depende del modo en que el intérprete se comprende a sí mismo en su mundo.
Gadamer retoma esta doble herencia y la radicaliza. Coincide con Dilthey en que la comprensión es un fenómeno histórico, pero rechaza su pretensión metodológica. Afirma que la comprensión acontece como fusión de horizontes (Gadamer, 1999, pág. 17), un diálogo en el que se revelan nuevas posibilidades de ser. La comprensión es esencialmente acontecimiento, no técnica. Desde esta perspectiva, el proyecto heideggeriano adquiere plena madurez: comprender implica participar de una historia efectiva que nos constituye y que no puede reducirse a un procedimiento descriptivo o reconstructivo.
Desde esta articulación, se observa que las ciencias del espíritu revelan con claridad el carácter humano del sentido, pero es Heidegger quien demuestra que esa capacidad de comprender no deriva de un método, sino del modo de ser del hombre en cuanto Dasein. Así, la hermenéutica se eleva del plano epistemológico al ontológico. La vida, el espíritu y la historia no son objetos que el investigador reconstruye desde fuera, sino modos de ser que comparte y en los que participa. Esta comprensión ontológica funda y posibilita cualquier metodología posterior.
Desde aquí puede afirmarse que las ciencias del espíritu cobran su verdadera profundidad cuando se reconocen como expresiones derivadas de un fenómeno originario: la apertura de sentido constitutiva del existir humano. Lejos de reducirse a técnicas para interpretar textos o hechos históricos, se revelan como esfuerzos reflexivos para comprender la historicidad del ser humano, su capacidad de proyectarse y su pertenencia a un mundo común donde el sentido está siempre en juego.
IV. Comparación: comprender originario vs. comprensión de las ciencias del espíritu
La diferencia esencial radica en el “nivel” de análisis:
1. Nivel ontológico (Heidegger)
El comprender originario pertenece a la estructura del Dasein. No es una herramienta sino la forma misma de ser del ser humano. Antes de cualquier análisis histórico, ya estamos comprendiendo en nuestra existencia.
2. Nivel metodológico (Dilthey y las ciencias del espíritu)
La comprensión es un procedimiento reflexivo que intenta captar significados históricos. Está pensada como “método científico” para las ciencias humanas.
3. Por qué las ciencias del espíritu dependen del comprender originario
Heidegger sostiene que la comprensión metodológica solo es posible porque el Dasein ya se comprende existencialmente. Es decir, la hermenéutica científica es derivada.
El historiador, el filólogo o el sociólogo comprenden textos y acciones porque previamente están arrojados a un mundo interpretado, poseen horizontes de sentido y viven posibilidades propias. Este trasfondo no es tematizado por las ciencias del espíritu, pero es su fundamento.
V. Consecuencias hermenéuticas y epistemológicas
Desde la perspectiva heideggeriana, la interpretación no se configura como una actividad ejercida por un sujeto cognoscente respecto un objeto previamente dado; sino que emerge del propio modo de existir mismo. En consecuencia; la distinción clásica sujeto–objeto resulta insuficiente. Así mismo la historicidad del Dasein constituye el fundamento de toda historiografía, y no a la inversa. Bajo esta premisa, el método científico interpretativo adquiere un carácter secundario frente a la estructura ontológica del comprender, toda vez que la comprensión no se presenta como una operación externa o instrumental, sino una dimensión constitutiva del modo de ser. Dicha perspectiva inaugura la hermenéutica contemporánea, posteriormente desarrollada por autores como Hans-Georg Gadamer quien profundiza la idea conforma la cual comprender constituye un acontecer histórico del ser y no meramente un procedimiento técnico o metodológico.
Conclusión
El parágrafo 32 Comprender e interpretar de Ser y tiempo pone en manifiesto que el comprender originario constituye el fundamento ontológico de toda comprensión posterior, incluidas aquellas propias de las ciencias del espíritu. En este sentido, la ruptura conceptual con Wilhelm Dilthey resulta determinante, en virtud de que aquello que previamente había sido concedido como un método interpretativo es redefinido como una estructura de existencia. En atención a dicha concepción, el comprender no puede reducirse a un acto cognoscitivo aislado, sino debe entenderse como una forma de ser. Así, antes de toda interpretación histórica, somos históricos; antes de aplicar un método, estamos arrojados a un mundo de sentido; antes de comprender algo, ya nos comprendemos desde nuestras posibilidades.
La posibilidad del que el otro tenga razón es el alma de la hermenéutica. (Grondin, 2002, pág. 179)
[1] Comprensión. Junto con la disposición afectiva (Befindlichkeit) y el habla (Rede), la comprensión (Verstehen) es la tercera dimensión fundamental del ahí del Dasein… (Escudero, 2009, pág. 181)
Referencias
Dilthey, W. (1949). Introducción a las ciencias del espíritu. México: Fondo de cultura económica.
Escudero, J. A. (2009). El lenguaje de Heidegger. Barcelona: Herder.
Escudero, J. A. (2016). Guía d electura de ser y tiempo Vol I. Barcelona: Herder.
Gadamer, H.-G. (1999). Verdad y método. Salamanca: Sígueme.
Grondin, J. (2002). Introducción a la herméneutica filosófica. Balcelona: Herder.
Heidegger, M. (2023). Ser y tiempo. Madrid: Trotta.
Santiesteban, L. C. (2016). Nietzsche, Heidegger y Vattimo. Ética, metafísica y hermeneútica. México: Instituto Chihuahuense de la cultura.
En este sitio web no solicitamos ningún tipo de información personal. Para contactarnos, por favor escribe un correo electrónico a filosofiaabierta@gmail.com