Experiencia en el Laboratorio de Filosofía Abierta y Alfabetización
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Diego Sebastián García Enríquez
12/5/20252 min read
Desde el principio, el laboratorio fue un espacio que exigía disciplina, sensibilidad y escucha. Bajo la orientación de la Mtra. Chacón Sepúlveda Perla Liliana, mi equipo y yo aprendimos a estructurar actividades que despertaran conciencia en jóvenes que, muchas veces, no han encontrado un lugar para hacerse preguntas profundas sobre su mundo. Elaboramos materiales, pruebas y actividades innovadoras para abrir una ventana de pensamiento en estudiantes de bachillerato sobre temas urgentes: infoxicación, violencia, problemas culturales, laborales y creatividad.
Además, mi tiempo en el laboratorio fue un ejercicio continuo de autoevaluación. Me obligó a repensar la forma de exponer los temas, cuidar el lenguaje, mejorar mis objetivos y entender que la filosofía debe bajar de su pedestal académico y convertirse en un puente. Comprendí que nuestro rol como facilitadores no era "enseñar”; era de acompañar, cada sesión, afinando las dinámicas y preparando las presentaciones. El laboratorio fue más que un espacio, fue un punto de encuentro entre la academia y la realidad social chihuahuense.
El aprendizaje se ratificó cuando culminó el proyecto en la Preparatoria Estatal 8421 Maestros Mexicanos. Ver a más de cien estudiantes participar, plantear interrogantes, dialogar, escribir y generar sus propias reflexiones fue una muestra de que la filosofía puede ser influyente, abrir caminos y despertar algo tan esencial como el pensamiento crítico. Ya cuando finalizó el proyecto el 7 de noviembre, no solo se terminó una semana de talleres; también se cerró un periodo personal en el que aprendí sobre la perspectiva comunitaria de la filosofía.
El trabajo en el laboratorio me dejó convencido de que, si se lleva a cabo con sensibilidad, rigor y cercanía, la filosofía puede convertirse en una herramienta para la acción cultural. Estoy muy agradecido con mis compañeros, con quienes pasé noches de entusiasmo y sin dormir; con mis maestros, por su apoyo; y con los estudiantes, que fueron la razón auténtica de este esfuerzo. Este proyecto, además de ser parte de mi formación académica, también es un compromiso mío como futuro docente e investigador, y ya forma parte de mi memoria personal.
Pertenecer al Laboratorio de Filosofía Abierta y Alfabetización ha constituido una de las experiencias más significativas de mi formación en la Facultad de Filosofía y Letras. No solo es un espacio para perfeccionar habilidades metodológicas y pedagógicas, sino también es el lugar donde convergieron mis preocupaciones personales y la responsabilidad social de hacer filosofía. Mi proyecto sociocultural, Micro Talleres Histórico-Filosóficos para la Acción Cultural, nació en aquel momento donde la filosofía dejó de ser una idea para convertirse en una herramienta viva de conversación, acompañamiento y cambio.


Diego Sebastián García Enríquez
Estudiante de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Chihuahua
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