¿Quién paga el acceso abierto? Diamante, dorado, verde y la vía latinoamericana
Leer gratis no significa que publicar no cueste. Repasamos los modelos del acceso abierto y por qué América Latina apostó por uno sin cobros ni a autores ni a lectores.
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Toth Redacción
10/24/20264 min read

Verde: el autor deposita
La «vía verde» es la etiqueta de uso común para el autoarchivo, la primera estrategia de Budapest: quien escribe deposita una versión de su trabajo en un repositorio abierto. El lector no paga, y el repositorio lo sostiene la institución u organización que lo mantiene. Su límite es que depende de lo que permita la revista donde se publicó el artículo: la Declaración de México, de la que hablamos abajo, se declara inconforme porque las revistas de «los grandes monopolios editoriales niegan el depósito» de la versión final en los repositorios.
Que un artículo se lea gratis no significa que haya salido gratis. Ya la Iniciativa de Budapest de 2002 advertía, en su traducción al español, que producir la literatura revisada por pares «no sucede sin costos». La pregunta de fondo del acceso abierto es entonces quién paga. Según la respuesta, se habla de modelos distintos.

Dorado: la revista es abierta
La «vía dorada», también una etiqueta común, designa la segunda estrategia de Budapest: revistas que publican todo en abierto. La cuestión es cómo cubren sus gastos. Algunas cobran a los autores un cargo por artículo, conocido como APC por sus siglas en inglés. La Recomendación de la UNESCO sobre la Ciencia Abierta (2021) pide prevenir «los elevados cargos por procesamiento de artículos asociados a determinados modelos empresariales de la edición científica, que pueden ser causas de desigualdad para las comunidades científicas de todo el mundo» (párrafo 20). Dicho de otro modo: si el lector ya no paga pero el autor sí, la barrera cambia de lugar.

Diamante: no paga ni quien lee ni quien publica
El Plan de Acción para el Acceso Abierto Diamante de 2022, presentado por Science Europe, cOAlition S, OPERAS y la Agencia Nacional de Investigación de Francia (ANR), lo define así en su versión en español: «un modelo de publicación en el que las revistas y plataformas no cobran ni a los/as autores/as ni a los/as lectores/as». Añade que son iniciativas «impulsadas, dirigidas y gobernadas por la comunidad académica» y que encarnan la «biblio-diversidad». El mismo Plan recoge una estimación de 2021 del OA Diamond Journals Study (Bosman et al., 2021): entre 17.000 y 29.000 revistas diamante en todo el mundo. También señala sus retos: capacidad técnica, gestión, visibilidad y sostenibilidad. Que no se cobre no quiere decir que no haya costos. Según el Plan, sus ingresos suelen depender de «un mosaico de contribuciones en especie, de la financiación de diversas instituciones y de subvenciones temporales».


Imagen: Filosofía Abierta
La vía latinoamericana
América Latina llegó a este debate con un ecosistema propio. AmeliCA, iniciativa que surgió en 2018 con el apoyo de la UNESCO, CLACSO y Redalyc, lo describe como «un modelo de comunicación científica de naturaleza académica sin fines de lucro». Entre los servicios de la región que trabajan «sin fines comerciales» menciona a Latindex, Redalyc, SciELO, AmeliCA y Aura. SciELO, por su parte, organiza sus revistas en colecciones nacionales y temáticas y formaliza el acceso abierto mediante licencias Creative Commons (declaración de acceso abierto).
El 15 de diciembre de 2017, Latindex, Redalyc, CLACSO y el IBICT de Brasil firmaron la Declaración de México a favor del ecosistema latinoamericano de acceso abierto no comercial. Su preocupación es que la licencia CC BY permite a los sistemas comerciales «tomar, insertar, modificar, integrar, añadir Identificadores Digitales de Objecto (DOI), vender, revender» contenidos abiertos. Por eso recomienda la licencia CC BY-NC-SA, que permite compartir y adaptar, pero no comercializar.
Aquí hay una discusión de fondo. Bethesda y Berlín pedían licencias amplias, que incluyeran obras derivadas. La Declaración de México pone el acento en impedir que lo financiado con recursos públicos termine vendido por terceros. Ambas posturas buscan lo mismo, que el conocimiento circule, pero proponen protecciones distintas.
Para leer con ojo crítico
La próxima vez que leas un artículo abierto, pregúntate quién pagó para que llegara a ti: ¿lo depositó su autor, lo pagó con un cargo por artículo o lo sostuvo una comunidad académica sin cobrar a nadie? La respuesta dice mucho sobre qué tipo de ecosistema estamos construyendo.

Fuentes
Iniciativa de Budapest para el Acceso Abierto (2002), traducción al español
Bosman, J., Frantsvåg, J. E., Kramer, B., Langlais, P.-C. y Proudman, V. (2021). The OA Diamond Journals Study. Part 1: Findings. Science Europe / cOAlition S. Zenodo. DOI 10.5281/zenodo.4558704 (cifra en las pp. 27 y 47, apartado 1.7)
Plan de Acción para el Acceso Abierto Diamante (marzo de 2022; traducción de enero de 2023), DOI 10.5281/zenodo.7645846 · Página del plan
Recomendación de la UNESCO sobre la Ciencia Abierta (adoptada el 23 de noviembre de 2021), párrafo 20
Declaración de México (15 de diciembre de 2017)
AmeliCA, «Acerca de»
SciELO, Open Access Statement
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